Colonoscopia o endoscopia digestiva baja

La colonoscopia o endoscopia digestiva baja es una exploración que permite visualizar el colon (intestino grueso) y la parte final del intestino delgado (íleon terminal).

Se utiliza un endoscopio flexible que mediante una cámara de video permite visualizar en un monitor la mucosa del colon diagnosticando o descartando enfermedades, incluso permitiendo extraer pólipos sin necesidad de operación. La prueba se realiza bajo sedación profunda por anestesista para que usted no sienta molestias.

La duración de la colonoscopia completa es de 30-45 minutos aproximadamente.

La colonoscopia se indica para el estudio de dolores abdominales, anemia, diarrea, y sangrado rectal, entre otras, además es una de las pruebas más importantes que se realiza de manera rutinaria para el diagnóstico precoz del cáncer de colon.

Su médico podrá indicarla además para:

  • Seguimiento de pólipos o cáncer de colon.
  • Seguimiento de enfermedad intestinal inflamatoria (colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn).
  • Estudio si usted tiene Antecedentes familiares de cáncer de colon.

¿Cómo se realiza la colonoscopia?

El paciente estará acostado inicialmente en decúbito lateral izquierdo (sobre su costado izquierdo), aunque en ocasiones será necesario que cambie de posición. El anestesista procederá a sedarle, y una vez sedado, comenzará la exploración con un tacto rectal y la introducción del endoscopio por el ano.

Durante la exploración, se le controla la tensión arterial, el pulso y el oxígeno de su sangre.

Durante la colonoscopia se pueden tomar biopsias (pequeñas muestras de tejido) y en ocasiones, en el caso de detectar pólipos, pueden ser extirpados usando un lazo eléctrico. Además, pueden coagularse focos de hemorragia y dilatar áreas de estenosis (estrechas).

Ninguno de estos procedimientos adicionales suele provocar dolor, ya que la mucosa del intestino grueso no tiene terminaciones nerviosas sensitivas.

¿Cuál es la preparación necesaria para una colonoscopia?

Para poder realizar la exploración, es necesaria la limpieza completa del intestino grueso. Para ello debe seguir unas instrucciones de dieta y limpieza colónica muy precisas que se indicarán al solicitar la prueba. Un colon mal preparado nunca podrá ser explorado adecuadamente. Es recomendable que venga acompañado, ya que después de la prueba no podrá conducir por la sedación o anestesia que se la habrá administrado.

Sugerimos que el paciente descanse tranquilo tras la exploración.

Al finalizar, puede experimentar molestias abdominales y sensación de presión abdominal, con necesidad de evacuar su intestino. Estas molestias son normales y se resuelven en un periodo corto de tiempo

Las complicaciones que pueden surgir son: distensión del abdomen, dolor, hipotensión, flebitis, reacciones alérgicas, infección, aspiración bronquial, hemorragia, perforación y parada cardiorrespiratoria.

Estas complicaciones son raras, menos de una por cada 1.000 exploraciones, pero pueden requerir un tratamiento urgente e incluso una intervención quirúrgica. Estos riesgos son algo más altos cuando la colonoscopia se utiliza con aplicación terapéutica (extirpación de pólipos, dilatación de estenosis, etc.).

Debe informar a los médicos del Servicio de Digestivo en el caso de presentar dolor abdominal importante, acompañado de fiebre o de hemorragia rectal, en las horas o días posteriores a la colonoscopia.

Finalizada la exploración, debe esperar media hora antes comer o beber líquido, o más tiempo si su médico se lo indica. Una vez que el efecto haya pasado, usted puede seguir su alimentación habitual. Debe venir acompañado y no podrá conducir durante al menos 6 horas tras la finalización de la prueba.

Debe aportar una analítica reciente con hemograma y prueba de coagulación.