Polen, asma y alergia

La rinoconjuntivitis es la forma más frecuente de manifestación de alergia al polen, y es conocida también con la denominación antigua, del siglo XIX, de "Fiebre del Heno", poco apropiada en la actualidad.

Los síntomas clínicos se producen por la unión de una clase de anticuerpos (IgE) con el polen al que está sensibilizado un individuo. Estos anticuerpos están en la superficie de unas células (mastocitos) que se encuentran en: conjuntiva ocular, mucosa nasal y mucosa del árbol bronquial.

Cuando el polen del ambiente se pone en contacto con estos anticuerpos se produce la reacción alérgica que causa los síntomas: conjuntivitis (si afecta a los ojos), rinitis (si afecta a la nariz) o asma (si afecta a los bronquios).

El Asma es la enfermedad de los bronquios caracterizada por la inflamación de la mucosa, contracción del músculo liso de los bronquios y aumento de las secreciones bronquiales (moco), que son muy espesas y pegajosas. Como consecuencia de esto, los bronquios se estrechan y cuesta trabajo que entre y salga el aire de los pulmones, lo que ocasiona: golpes de tos seca con expectoración muy dificultosa, ruidos respiratorios como silbidos (sibilancias), sensación de opresión torácica y en conjunto gran dificultad respiratoria (disnea).

Las tres manifestaciones pueden aparecer de forma simultánea en la misma persona, o predominar únicamente los síntomas de una de ellas.

Los síntomas producidos por alergia al polen se presentan todos los años (en mayor o menor grado) durante la época de polinización. En la Comunidad de Madrid  y alrededores los meses de mayo y junio son los de mayor incidencia, pero pueden aparecer desde finales de enero y extenderse hasta octubre, si los tipos de polen implicados son otros (arizónicas, plátano, cenizos, artemisa,..).

 

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